Kalamazoo/Nueva York

La primera de casi tres millones de dosis de la primera vacuna para tratar la COVID-19 se empacó en hielo seco y se colocó en camiones en una planta de Pfizer en Kalamazoo, Michigan, este domingo por la mañana. Su destino: cientos de centros de distribución en las 50 estados, en la que será la más ambiciosa campaña de vacunación en la historia de Estados Unidos.

Los trabajadores aplaudieron cuando el primer camión salió de la planta con una carga de la vacuna. El esfuerzo de inoculación, puesto en marcha después de la autorización de emergencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) el viernes por la noche de la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech, se produce cuando el número de muertos por coronavirus se acerca a 300 mil. Y está sucediendo en medio del temor de que los estadounidenses continúen apiñándose en el interior durante la temporada navideña y aceleren el aumento de casos, hospitalizaciones y muertes, alerta The New York Times.

La primera vacuna contra la COVID-19 comenzará a llegar a los estados el lunes por la mañana, informaron funcionarios el sábado. Los camiones de los servicios de paquetería UPS y FedEx comenzarán a entregar el lunes la vacuna de Pfizer a casi 150 centros de distribución en todos los estados del país, precisó el general del ejército Gustave Perna, de la Operación Warp Speed —el programa de desarrollo de vacunas del gobierno del presidente Donald Trump–. El martes, 425 instalaciones adicionales recibirán la vacuna y las 66 restantes la tendrán el miércoles.

Se espera que inicialmente se distribuyan alrededor de tres millones de dosis a todo el país. Se desconoce quiénes exactamente serán los primeros en recibir las primeras dosis, si bien trabajadores de salud y los residentes de hogares de ancianos serán la prioridad. Perna aclaró que serán las autoridades sanitarias quienes lo decidirían. Una cantidad similar de inyecciones será retenida para la segunda dosis de esos receptores, que es necesaria para una protección completa contra el COVID-19.

El anuncio del sábado da inicio a una operación logística masiva que involucra a los gobiernos federal y estatales, empresas privadas y trabajadores de la salud para distribuir rápidamente suministros limitados de vacunas en todo Estados Unidos. Ofrece esperanza en un país que lidia con el alza de contagios y muertes por coronavirus, que están rebasando las capacidades de hospitales y generan el temor de que las cosas empeoren mientras la población se reúna durante el periodo navideño.

Perna comparó el esfuerzo de distribución de vacunas con el Día D, en alusión al 6 de junio de 1944, día en que los Aliados invadieron Normandía, marcando el inicio de una ofensiva militar que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. “El Día D fue el principio del fin y ahí es donde estamos hoy”, dijo Perna en una conferencia de prensa. Sin embargo, recalcó que se necesitarían meses de trabajo y “diligencia, coraje y fuerza para finalmente lograr la victoria”.

MaineHealth, una red de 12 hospitales con sede en Portland, planea entregar un lote que se espera sea de casi 2.000 vacunas para médicos, enfermeros y otro personal de riesgo que atiende a pacientes de COVID-19, dijo la doctora Dora Mills, directora de mejora de salud para la red. “Es difícil para mí hablar al respecto sin lagrimear”, dijo Mills el sábado. “Esta vacuna nos da cierto rayo de luz al final del túnel”.

Los primeros envíos saldrán en camiones de la planta de fabricación de Pfizer en Kalamazoo, Michigan, y luego serán trasladados a centros regionales de todo el país. El distribuidor médico McKesson y varias cadenas de farmacias, entre ellas CVS y Rite-Aid, también participarán en la aplicación local, al igual que en las vacunaciones en asilos de ancianos y centros de residencia asistida.
En un desafío clave para la distribución, la vacuna, desarrollada en colaboración con BioNTech, debe ser almacenada y enviada en temperaturas ultra bajas —de aproximadamente 94 grados Fahrenheit bajo cero. Pfizer ha creado contenedores de envío que usan hielo seco, y sensores activados por dispositivos GPS permitirán a la compañía rastrear cada envío y garantizar que permanezca frío.

Los centros de distribución son principalmente hospitales grandes y otras instalaciones capaces de cumplir con esos requisitos de almacenamiento ultra frío. En un periodo de tres semanas, las vacunas deberían ser distribuidas a todos los centros de vacunación identificados por estado, como farmacias locales, detalló Perna. Con base en el plan, las vacunas deberán llegar el lunes a fin de que los trabajadores del sector salud empiecen a ser recibir la inyección y ellos mismos empezar a vacunar, subrayó Perna.