Trump, sitiado por niños migrantes

June 18, 2018 - por

Trump, sitiado por niños migrantes

Nueva York. 

Los miles de niños inmigrantes separados de sus familias en la frontera con México están poniendo bajo sitio político al presidente Donald Trump ante una condena casi universal de su política que ha llegado a tal nivel que el propio mandatario que la promovió dice ahora que no es suya.

Una vez más, como lo ha hecho durante los últimos días, Trump acusó a los demócratas por la separación de niños, insistiendo en su mentira de que su gobierno solo está implementando la ley existente -no existe ninguna ley que obligue a la separación de niños de sus familias que migran a Estados Unidos.

En un torrente de tuits esta mañana, además de culpar a los demócratas por las leyes migratorias, buscó justificar sus medidas antimigrantes sugiriendo que gente separada en la frontera no era familias: “los niños son utilizados por algunos de los peores criminales en la tierra como un medio para ingresar a nuestro país. ¿Alguien ha estado viendo al Crimen que está sucediendo al sur de la frontera. Es histórico, con algunos países entre los más peligrosos en el mundo. No ocurrirá en Estados Unidos”.

En el mismo hilo, continuó un ataque sin precedente contra Angela Merkel, afirmando que “el pueblo de Alemania se está volteando contra su liderazgo mientras la migración está sacudiendo la coalición ya tenue de Berlín, El Crimen en Alemania se ha elevado mucho. Gran error cometido alrededor de Europa en permitir el ingreso de millones de personas quienes ha cambiado su cultura tan fuerte y violentamente….. ¡No queremos que lo que está sucediendo con inmigración en Europa ocurra con nosotros!” (la tasa de crimen oficial en Alemania está en su punto más bajo desde 1992.

Pero el tema de los niños podría haber sido un paso demasiado extremo y aparentemente el propio presidente lo sabe, ya que desde el viernes había dicho que “odia” ver las separaciones de familias, y que es algo “triste”, antes de acusar una y otra vez a los demócratas. Cuando la primera dama Melania Trump emitió un mensaje declarando que también “odia” ver familias separadas y haciendo eco de la demanda de su marido de que ambos partidos busquen una solución en el Congreso, quedó claro el esfuerzo para evadir responsabilidad por la práctica.

Sin embargo, la política de separación de niños fue diseñada por el asesor de Trump Stephen Miller, promovida por el jefe de gabinete John Kelly, oficialmente anunciada por el procurador general Jeff Sessions en abril e implementada por la secretaria de Seguridad Interna Kirstjen Nielsen quien hoy afirmó que “no vamos a ofrecer disculpas por hacer nuestra tarea”.

El coro de condenas ha llegado a un nuevo nivel donde cada vez más voces conservadoras se están sumando a las de demócratas, líderes religiosos y grupos de derechos humanos.

La ex primera dama Laura Bush, quien casi nunca comenta sobre política, expresó que “esta política de cero tolerancia es cruel. Es inmoral. Y rompe mi corazon” escribió en un artículo publicado el domingo por el Washington Post. Su cuñado, el ex candidato presidencial republicano Jeb Bush también llamó por el fin de esta práctica “descorazonada”.

Todas las otras ex primeras damas vivientes -Rosalynn Carter, Michelle Obama y Hillary Clinton (quien como secretaria de Estado y después como candidata presidencial justificó la detención y deportación de menores inmigrantes centroamericanos no acompañados) denunciaron la práctica.

Los demócratas están denunciando la práctica al visitar centros de detención en varias partes de la frontera mientras que 49 senadores (ningún republicano) han impulsado un proyecto de ley para poner fin a esta medida. El ex presidente Bill Clinton tuiteó que “estos niños no deberían ser utilizados como una herramienta de negociaciones”.

“Estados Unidos de America no se trata, ni debería tratarse, de encarcelar a niños pequeños en jaulas en la frontera sureña”, expresó hoy el senador independiente Bernie Sanders.

Cada vez más republicanos se han visto obligados a criticar la política, incluyendo hasta el presidente de la cámara baja Paul Ryan y el influyente senador Lindsey Graham, quien indicó que Trump “podría poner fin a la práctica con una llamada telefónica”.

Max Boot, analista conservador del Consejo de Relaciones Exteriores argumenta que ahora “el impacto del Trumpismo tiene una cara: la de una niña hondureña de 2 años chillando” mientras su madre es detenida por la Patrulla Fronteriza, y que tal vez el presidente finalmente tomó un paso inaceptable hasta para sus aliados mas leales. El New York Post –cuyo dueño es Rupert Murdoch, amigo del presidente– se proclamó contra la separación de familias afirmando que “no es solo que esto se vea terrible a los ojos del mundo. Es que es terrible” mientras que varios líderes religiosos conservadores también han deplorado la práctica.

En Ginebra, el alto comisionado de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al Hussein, exigió hoy que el gobierno de Trump cese de inmediato las separaciones de niños. Denuncio esa política como “sin escrúpulos” y citó a la Asociación Americana de Pediatría describiendo las medidas como “abuso de niños sancionado por el gobierno” que podrían llevar a “daños irreparables”.

Por otro lado, la Comision Interamericana de Derechos Humanos señaloó hoy que los “niños tienen derecho a no ser separados de sus padres” e instó al gobierno estadunidense a no privarles la libertad “en ninguna circunstancia”.