Video: ‘Ya no estoy aquí’, una película de Fernando Frías sobre migración y clasismo

June 26, 2020 - por

Video: ‘Ya no estoy aquí’, una película de Fernando Frías sobre migración y clasismo

Su polémico retrato de la cultura ‘kolombiana’ en Monterrey se puede ver en Netflix.

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Una película como Ya no estoy aquí no se cocina con pocos ingredientes. El germen de la historia de Ulises Samperio (Juan Daniel García), está en la cumbia estilo regiomontano. Pero aún hay más: la cultura Kolombiana, esa que habita en las zonas marginales de Monterrey y se alimenta de la migración y a veces de pobreza.

Tras un malentendido con la policía, Ulises, líder de la pandilla Los Terkos, tiene que viajar a Queens, en Nueva York. A pesar de su intento por integrarse a la colonia mexicana, no lo consigue e incluso se plantea regresar a su barrio.

Ubicada en los años de la guerra contra el narcotráfico emprendida por Felipe Calderón, la segunda obra de Fernando Frías de la Parra llega a las pantallas vía Netflix y después de ganar reconocimientos en los festivales internacionales de cine de El Cairo y Morelia.

Parece que no hay medias tintas respecto a Ya no estoy aquí: la aman o la odian.

Me parece importante que genere polémica. Hay quienes dicen abiertamente que la película no representa Monterrey. Los respeto pero eso nos ubica en el punto donde estamos. La existencia de presidentes como Trump o Bolsonaro, quienes de manera explícita manifiestan su rechazo al “diferente”, nos habla de un problema global. En el caso de México no estamos tan alejados de esa realidad, aunque hemos avanzado.

¿Tenías pensado contribuir a esta discusión sobre el clasismo?

Al principio solo nos interesaba investigar sobre lo que hay detrás de la juventud. La identidad o la nacionalidad son cuestiones que nos trascienden. Después nos planteamos hablar de la falta de oportunidades. No podemos juzgar a una persona sin conocer sus condiciones de vida. No se si sepas pero hay iniciativas de construir un túnel que conecte Monterrey con San Pedro Garza García sin pasar por los asentamientos más pobres. La película podrá ser buena o mala, pero si contribuye a la discusión sobre el clasismo me doy por satisfecho.

¿De dónde viene la inquietud por hacer Ya no estoy aquí?

Al principio todo apuntaba a hacer diferentes películas pero después todo quedó en una sola. Partí de la cumbia rebajada como un sonido alterado, es decir una música que viene de otro lado y nos sirve para expresar un sentimiento. Me interesaba hablar de la contracultura en su sentido más contestatario y como semillero de identidad; de los mitos y los ritos de las pandillas. Asumimos el desafío de generar un personaje capaz de generar empatía hacia su mundo interior. No me interesa el esnobismo intelectual, al contrario quise hacer algo accesible y honesto.

Justo la cumbia es la columna de tu película, incluso por momentos parece un documental alrededor de la música.

Para mi es un halago que comparen mi película con un documental. Mi objetivo es contar historias tan reales como la vida. Si deconstruyes Ya no estoy aquí obtienes pequeños documentales, pero al articularlos se vuelven algo más complejo.

Aunque por momentos el personaje se diluye ante tantos elementos de realidad.

En la película muestro obstáculos internos, no externos. No todos los migrantes se van a Estados Unidos por la misma razón. Al final Ulises no consigue adaptarse. Habla poco porque carga con emociones bastante complejas. Quizá parece que se diluye, pero en realidad es un joven que lidia todo el tiempo con sus conflictos personales.

¿Coincides con quienes la califican como contracultural?

Me tomó años terminarla y ver las reacciones que ha generado reivindican mi vocación. No quería servirme de la contracultura para narrar la misma historia de siempre, sino reflejarla. En ese sentido estoy muy satisfecho.

Otro subtema es el reconocimiento de México como un país receptor de migrantes y no nada más de tránsito.

Cada vez es más común encontrarnos con centroamericanos que buscan integrarse a nosotros. México tiene que reaprender a abrazarlos. En la frontera sur podemos ser más crueles que los propios estadounidenses. Gracias al cine podemos conectar la Historia por medio de personajes y no solo a través de fechas o datos.

Ya no estoy aquí se ubica en el periodo de la guerra contra el narcotráfico y refleja cómo algunos jóvenes se incorporaron a los cárteles.

Vuelvo al punto anterior. La guerra contra las drogas potenció que los chicos fueran reclutados por los grupos criminales. Al no tener opciones, los mismos jóvenes alzaron la mano para insertarse en ese mundo. Aquella época normalizó la violencia a un nivel tan grande que hoy todavía vemos las consecuencias.