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Videos: Un desfile que recordó que la Revolución Mexicana está viva

November 20, 2023

La Educación

Ciudad de México

Esto cimbra, le dijo Juan, el esposo.

Y ella, María, respondió, lacónica:

“Indudablemente”.

Ambos miraban con máxima concentración aquel escenario colorido, Casi ni pestañeaban. A sus rostros daban un signo exterior de admiración, de orgullo, de sentimiento por próceres, por aquellos que hicieron posible que México fuera asiento de la primera revolución social del siglo pasado.

Frente a ellos y cientos de miles que vieron y se relamieron con el Desfile Conmemorativo del 11 aniversario de la Revolución Mexicana, pasaron jóvenes, rostros morenos, blancos, indígenas, afromexicanos, con atuendos propios de aquel movimiento iniciado por Francisco I. Madero, el Apóstol de la Democracia.

Mexicanos que vitorearon a actores de esa gesta y que desfilaron ya sea a pie o en carros alegóricos, que subieron los decibeles del sentimiento patrio, por la historia, a punto máximo.

En su mayoría, mexicanos que tienen presente, a flor de piel el significado de aquel movimiento que vino del Norte y cundió profundo en el centro y sur del país.

Las caras vehementes lo decían todo. Esos cuerpos que hablaban también con las manos, que agitan, que cierran el puño, que los alzan, sobre todo para loar a Villa, a Zapata, a tantos grupos, regimientos que se unieron contra el gobierno del dictador Porfirio Díaz. Y por eso, fue aclamada una reproducción del barco Ipiranga, en el que salió del país rumbo a Francia, donde descansan sus restos, que por cierto quieren ser traídos a México.

Este desfile se da el día que arrancaron las precampañas presidenciales que desembocarán en las elecciones del 2024.

Y no faltaron, por supuesto, las extrapolaciones. La Revolución se hizo porque los conservadores, cobijados, protegidos por el gobierno dictatorial -1877 al 2010- les abrió el sendero de la acumulación de la riqueza, la explotación y el sometimiento a un pueblo a los designios del capital.

Un modelo que imperó de nueva cuenta con la alianza gubernamental neoliberal de 1982 a 2018 del PRI y PAN.

Ayer Díaz, Huerta, Guajardo y cientos de otros y hoy los Fox, Calderón, X, González, Alito, Xóchitl, con las mismas banderas, según el imaginario colectivo.

Una revolución, aseguró el ingeniero Jacinto Mejía, vecino de Narvarte, que debe estar fija en la conciencia de los mexicanos para ubicarse de la mejor manera en el tiempo y espacio presente. Una Revolución que los gobiernos conservadores – de Salinas a Peña Nieto- minimizaron, soslayaron y que en el desfile se les dio un mentís, porque es la fuerza vital del despertar, de la organización, de las luchas pacíficas y de las banderas de la reivindicación, de la redención.

La Revolución como motor del alma nacional progresista.  Una Revolución que buscó la unidad de las masas a pesar de las bajas, y de que – como lo decía una manta- había sido “masacrada la dignidad obrera”

Por eso, las gargantas gritaron sin cesar y vitorearon a los contingentes representativos de los combatientes contra las fuerzas federales en batallas que costaron más de un millón de vidas. No faltaron, por supuesto, los grupos indígenas, con sus grupos musicales como los oaxaqueños de la sierra Norte que calaron en los filamentos sensibles. Las bandas de guerra, igualmente, que recordaban a la defensa nacional con el clarín, la corneta o el tambor y la “Marcha dragona”, que estruja.

Un desfile que tuvo  una visión retrospectiva hasta desembocar en lo que se  denominó el legado revolucionario: educación, cultura, salud para el pueblo, como derechos constitucionales.

Aplaudidos al por mayor los atletas que ocuparon el tercer lugar en los recientes Juegos Panamericanos, algo jamás alcanzado. Y qué decir de los carruajes con escenarios de las etapas de la Revolución, o los charros, las guapas alazanas y el paso firme, estoico de los militares que portaron vestimentas que tuvieron los elementos de las fuerzas armadas con el devenir del tiempo.

Un desfile que – dijeron los esposos Juan y María- es un recordatorio que la gesta revolucionaria está más vigente que nunca, en este tiempo de lucha de los contrarios en los que los reaccionarios no quieran saber nada del Ipiranga,queya les corresponde por méritos más que sobrados en sus campañas expoliadoras.