Videos: Padres denuncian a funcionarios “corruptos” del distrito escolar que silencian su crítica, piden comprensión a maestros y se solidarizan con su lucha

October 1, 2018 - por

Videos: Padres denuncian a funcionarios “corruptos” del distrito escolar que silencian su crítica, piden comprensión a maestros y se solidarizan con su lucha

Juan Ramírez, vicepresidente del Sindicato de Maestros de Los Angeles, con padres de familia.

La madre de familia fue directa, sin rodeos: en el distrito escolar hay corruptos. Maestros, pónganse en nuestros zapatos como padres. Entiendo su lucha, pero ¿quién nos entiende a nosotros? Cuando una escuela tiene muchos reclamos de un padre no quieren a ese padre ahí. Sí se puede unir uno. La unión va a hacer el cambio. Después del trabajo siempre viene la recompensa.

La respuesta fue espontánea y se dio durante una reunión de padres y miembros del sur centro angelino con el vicepresidente del Sindicato de Maestros de Los Angeles (UTLA, siglas en inglés) Juan Ramírez, en el St. Johns Well Child.

Varios padres preguntaron sobre lo que más inquieta: la marginación, los estudiantes indocumentados, la seguridad escolar. Y algunos, jóvenes, solteros, inquirieron sobre la forma en que pueden colaborar con padres y maestros para mejorar la educación de los estudiantes.

Martha Sánchez, una de las más importantes lideresas de esa zona angelina, fue de las organizadoras del evento.  Cuenta que los organizan cada vez con más frecuencia para que sirvan de foros informativos y para que los padres reciban el mensaje de la importancia de su participación en la educación de sus hijos.

Necesario es, pues, que vayan a las escuelas a las reuniones de padres, que estén cerca de los maestros para inquirir acerca de sus hijos, de su aprovechamiento escolar, de su comportamiento, a decir de los organizadores de las reuniones.

TOTAL EMPATIA

Unas sesiones en las que los padres logran empatía sino que interactúan directo, sin caretas ni prejuicios. Se llega al punto en que crean grupos de cuatro y cada uno de ellos expone la situación más difícil de sus vidas y cómo las resolvieron.

En ese momento aquel sitio se torna en un confesionario con preguntas y respuestas emocionadas, profundamente humanas.

“ Vine a California sólo porque mi esposa –estadounidense- no podía ya estar en la capital mexicana debido a una fuerte enfermedad. Alla vivía mejor que acá. Vine sin conocer a nadie. Y aquí me fui quedando, porque en México dejé mi empleo. Y aquí estoy, con una estancia de casi 30 años”, comentó uno a sus tres interlocutores.

Otros penetraron en el fondo de su ser migrante y contaron sus cuitas, sus logros y nostalgias. Unos con documentos legales, otros no, pero todos con hijos ya nacidos en Los Angeles.

Era una fusión de espíritus. Fue la expresión de hombres y mujeres, mayoritariamente hispanohablantes y trabajadores. Algunos vivieron la explosión de ira social de los mayores disturbios de la época moderna de Estados Unidos, en 1992, a partir de un fallo judicial que exoneró a cuatro policías que apalearon al moreno Rodney King.

Un sur centro que para una madre de familia –su nombre de omite a petición de ella- fue marco de desarrollo, del logro de un sueño. Llegó de Jalisco como indocumentada, acá tuvo hijos pero siempre imbuida por el ideal que no hay mejor respuesta en la vida que el camino del estudio.

Y así, decidió acudir a las aulas. Con ayuda de su marido, que llegó, incluso, a recoger botes de aluminio, terminó una carrera universitaria, aprendió el idioma inglés y logró su regularización migratoria. Hoy es un timbre de orgullo de su familia y del sur centro.

LA EXPERIENCIA DE RAMIREZ

Allí estuvo ella en aquella sesión en la que Juan Ramírez habló de la necesidad de que los padres se unan a los maestros para obtener mejoras que se traduzcan en una educación de la mayor calidad posible para sus hijos.

“Los maestros solos no lo podemos hacer. Necesitamos apoyo de padres”, dijo Ramírez, quien habló de su experiencia: vino a este país, procedente de Jalisco, conoció el rostro de la pobreza y salió adelante adherido a las aulas, al trabajo, al buen comportamiento.
Ramírez dijo que ingresó al magisterio por vocación, no por hacerse rico. Ninguna alza salarial hace potentado a un profesor, recalcó.

Estudió para maestro y hoy forma parte de los máximos dirigentes del sindicato de maestros angelinos, el más grande de California con más de 33 mil miembros. Hace contacto con el auditorio porque habla muy bien su idioma original, el español, y domina a la perfección la lengua inglesa.

Rompe barreras porque es bilingüe y bicultural.

Habló de la situación actual de los maestros, quienes prácticamente se encuentran en el umbral de una huelga, que sólo puede ser conjurada si existe un cambio del superintendente del distrito escolar, Austin Beutner, quien – dijo- elude las exigencias de profesores vinculadas con mejoras en las escuelas.

Y habla de los 16 meses de una negociación sin frutos. “Nos han ignorado”, dice.

Cuenta que en esta ocasión fue abierto todo el contrato colectivo de trabajo, incluidas las demandas de los maestros en favor de los padres.

Considerando que el 30 por ciento de los alumnos del distrito escolar – de un total superior a los 600 mil- son indocumentados, el sindicato magisterial demandó al distrito escolar la creación de un fondo de un millón de dólares para atender su protección legal en caso de que tengan problemas con el servicio de inmigración.

Pero, ¿qué les respondió el distrito escolar? Que los maestros no tenían derecho a pedir eso, dijo el dirigente.

UTLA se ha propuesta como prioridad el fortalecimiento de una alianza con los padres. Debido a ello,  multiplica esa tarea. Ramírez acude seguido a reuniones con padres. Les informa. Da su opinión. Los convoca a la participación, a la unidad.

En esos foros la respuesta que le dan es de una solidaridad plena. No faltan las voces de los padres que reclaman a los maestros mayor atención. No faltan  tampoco las o los padres que desconocen la actual situación de los maestros. Por eso, dirigentes de maestros, de padres y de organizaciones comunitarias consideran que deben mejorarse los canales informativos.

Estos videos muestran las palabras de Ramírez, las preguntas de madres y el ambiente de empatía de la reunión: