“Estaban organizadas por equipos de trabajo (módulos). Cada módulo tenía una cuota mínima de elaboración de prendas. Si la rebasaban, había premios (solamente a quienes ya habían cumplido sus 6 meses de capacitación). Pero si no cumplían con la cuota mínima se tenían que quedar horas extra hasta terminarla, sin pago adicional. Esa regla aplicaba por igual para las capacitadas y para las becarias”, subrayó.

Por último, el académico señaló que en cuanto se acabó el sexenio de Fox y Kamel tuvo que pagar sueldos, se declaró en quiebra (enero de 2007). “Para ese entonces el número de empleadas era de 300. Les tocó una liquidación de entre 2 mil y 4 mil pesos”, concluyó.

Simón Levy, el exsubsecretario de Planeación Turística de la CdMx, apuntó: “Es fascinante ver cómo no se necesita que nadie la ataque, solo déjenla hablar cada vez más. Escúchala”.

Por otra parte, el economista Mario Campa señaló: “Desafortunado comentario de Xóchitl Gálvez que refuerza estereotipos, insulta al sur-sureste y la acerca a Quadri. Debería enfocar su atención en los bajos salarios del sureste, la pobreza, el trabajo no remunerado o la carga de cuidados como barreras de empleo”.