Ir definiendo la razón de ser de la 4T…

September 27, 2020 - por

Ir definiendo la razón de ser de la 4T…

MONTERREY, Nuevo León

Son momentos de gran crisis mundial en muy diversos órdenes, suficientes para que con algunos de ellos (crisis económica, crisis de salud, etcétera) o su concatenación, puedan llevar al planeta a la destrucción de la vida humana. Por eso no está por demás el ir abriendo espacio en este sitio para hablar del tema, ya que vivimos una Cuarta Transformación en el país y urge ir perfilando los parámetros culturales afines a la misma, sobre los principios de “no mentir, no robar y no traicionar”.

Recordemos que en la Primera Transformación, la lectura de Morelos y sus “Sentimientos de la Nación”, es inevitable, como también lo es la obra del Padre Mier, para entender ese proceso que nos llevó a la Independencia del país; en la Segunda Transformación, están los liberales de la época y la praxis Juarista; en la Tercera Transformación, está desde Ricardo Flores Magón, hasta un José Vasconcelos, un Alfonso Reyes, bases de nuestra juventud estudiosa crítica como Raúl Rangel Frías, Pepe Alvardo y Juan Manuel Elizondo, brillantes vasconcelistas y fundadores de nuestra UANL; así, reconociendo el pensamiento crítico y propositivo de los protagonistas de estas Transformaciones, se pueda ir construyendo la razón de ser de esta gran transformación que hoy nos está tocando vivir, la 4T y sus implicaciones.

Hace dos días, Víctor M. Toledo, ex secretario de la SEMARNAT, un connotado intelectual en el estudio del medio ambiente y la interacción humana con el mismo, en su editorial “La civilización moderna y su gente sin espíritu” (La Jornada, 22/9/2020) nos indicaba lo siguiente: “‘El mundo vive el momento más peligroso de su historia’, ha dicho el principal intelectual estadunidense, Noam Chomsky, y su afirmación no puede ser más temeraria.

Hoy a la crisis climática global se deben sumar el peligro de una guerra nuclear, la invalidez de los mecanismos democráticos (a Estados Unidos y a Brasil, habitados por más de 500 millones, los gobiernan dos seres dementes elegidos por sus propios ciudadanos) y el Covid-19. La pandemia no sólo ha puesto patas arriba al mundo; también ha colocado de rodillas a la humanidad por entero. La especie humana se ha arrodillado frente a un fenómeno imparable que casi alcanza un millón de víctimas y que como hemos sostenido, y ha quedado demostrado, ha sido una reacción de la naturaleza ante el conjunto de irracionalidades de los sistemas industriales de producción de alimentos, fuente última de las zoonosis.

Al menos hasta que aparezca la vacuna, los seres humanos tendremos que enfrentar el temor a lo desconocido, como les sucedió a nuestros antepasados con el rayo, con las erupciones o con los terremotos. Todo el aparato hipertecnológico del mundo moderno ha quedado rebasado por los impactos de un ser invisible.

Las máquinas han sido de nuevo vencidas por un organismo. ¿Hay alguna lección que aprender? Hay muchas, pero una es la central, la madre de todas las lecciones. La civilización (industrial, tecnocrática, capitalista y patriarcal) que hoy domina buena parte del planeta se ha erigido sobre una base equivocada. Si algún atributo marca la evolución humana, ese es el de la comunalidad, la organización colectiva fincada en la ayuda mutua, en la solidaridad. Este rasgo no sólo permitió la supervivencia de la especie humana durante 296 mil años, sino que se considera una derivación lógica de la línea evolutiva trazada por las especies de animales sociales, un tema minuciosamente analizado por la sociobiología.

La comunalidad, definida por P. Kropotkin (1907) como instituciones de ayuda mutua, estuvo presente a lo largo de la organización tribal, la comuna aldeana, los gremios, la ciudad de la Edad Media y hoy se mantiene como un foco de resistencia en las comunidades de las culturas indígenas y en las cooperativas (rurales, urbanas e industriales). La civilización moderna opera, en cambio, bajo una racionalidad que es el extremo opuesto. Se considera a la competencia entre individuos como el dogma mayor, una falacia construida a partir de una interpretación equívoca de la teoría de la evolución de Darwin que permitió justificar el despliegue de la propiedad privada, la concentración de la riqueza y el capitalismo.

Esta dicotomía sobre el significado de la organización social está a su vez íntimamente relacionada con dos concepciones radicalmente opuestas sobre la naturaleza. La comunalidad se finca en una idea sagrada de la naturaleza como entidad viva, como fuente de vida y receptora de los muertos, como la Madre Tierra. El mundo moderno derribó esa imagen y mediante la ciencia construyó una idea de naturaleza como sistema mecánico inanimado; una máquina a ser escudriñada, controlada, dominada y finalmente explotada.” Eso y más nos dice Toledo, todo un conjunto de elementos estructurales a considerar para construir la nueva normalidad de la 4T, que ya llegó ¡Órale!

raurubio@gmail.com