Medio siglo del movimiento insurgente Panteras Negras, que ha dejado profunda huella entre afroamericanos de EU

June 28, 2018 - por

Medio siglo del movimiento insurgente Panteras Negras, que ha dejado profunda huella entre afroamericanos de EU

Militantes del Partido Panteras Negras (BPP, por sus siglas en inglés) exigen la libertad de Huey Newton en el parque DeFremery, Oakland, 28 de julio de 1968 (arriba). En la parte inferior, de izquierda a derecha, Huey Newton, en Berkeley, 1970; Panteras en Berkeley, 1968, ; Adolescente con un botón de Seale en el sombrero, en Chicago, 1970; Seale (con pancarta) y Bobby Hutton (con rifle) en la sede del Congreso local de California, 2 de mayo, 1967, y al final, Eldridge Cleaver, escritor y ex convicto, en la explanada de la Universidad de California, Berkeley, 1968. ‘‘Queremos tierra, pan, vivienda, educación, vestimenta, justicia y paz”, reclamaban los rebeldes. A partir de eso se desarrollaron programas de salud comunitaria, escuelas y desayunos para los niños, que impactaron los barrios negros de todo Estados Unidos, y su efecto aún es perceptible 50 años después. Imágenes incluidas en el libro Power to the People: the World of the Black Panthers, de Stephen Shames y Bobby Seale, publicado por la editorial Abrams, New York , 2016

El 25 de junio de 1968, cuando el escritor y ex convicto Eldridge Cleaver llevó a las Naciones Unidas el caso de las Panteras Negras (sus muertos, presos políticos, perseguidos), mucha agua había corrido en poco tiempo, y la herencia más explosiva de la liberación negra ya era un hito mundial. Un movimiento de gran carisma, detonador del Poder Negro (Black Power) y de la noción ‘‘negro es bello” (Black is Beautiful), que dejaría una huella profunda en la población afrodescendiente de Estados Unidos.

El partido Panteras Negras (BPP, por sus siglas en inglés), nacido de manera casi casual en el invierno de 1966 en Oakland, California, para 1968 se había convertido no sólo en una gran vanguardia en aquella primavera de vanguardias revolucionarias de todo tipo, sino en el punto más alto y más álgido de la liberación negra (entonces no se usaba todavía el higiénico gentilicio african-american, o afroestadunidense). El racismo herido de los blancos golpeaba con especial furia en Estados Unidos.

En los años previos, la lucha por los derechos civiles había abierto una gran grieta en el muro supremacista, con el Acta de 1964 y la proscripción de prácticas hasta entonces ‘‘normales” de segregación, violencia y desprecio. El desafío de los Black Panther resultó formidable para el gobierno de Ronald Reagan como gobernador republicano de California. En 1969, el gobierno de Richard Nixon, a través de la FBI, literalmente les declararía la guerra.

Cuando Bobby Seale y Huey Newton se conocieron en el Merrit College de Oakland, estaban descubriendo el Libro rojo de Mao. Su brújula política venía de Malcolm X, asesinado por la Hermandad Musulmana en 1965; fue el primero en no dejarse, en no poner la otra mejilla y contraatacar. Inspirados en él, Seale y Newton escribieron el documento que daría base al futuro Plan de 10 Puntos. A partir de enero de 1967 su agrupación se convirtió en una fuerza política de rápido crecimiento, pronto de alcance nacional, que para 1968 llevó a la práctica una política autogestionaria, autónoma y revolucionaria única en el mundo, con énfasis en la dignidad y los derechos de la población negra. ‘‘Queremos tierra, pan, vivienda, educación, vestimenta, justicia y paz”. A partir de eso se desarrollaron programas de salud comunitaria, escuelas y desayunos para los niños que impactaron los barrios negros de todo Estados Unidos, y su efecto aún es perceptible 50 años después.

Surgen como un grupo armado de auotodefensa, aprovechando las leyes de Estados Unidos que son muy laxas en la materia. Con un comando armado de 30 hombres desafían al gobernador Reagan en el capitolio de Sacramento el 2 de mayo de 1967, y éste responde con una ley que limita a los negros el uso de armas de fuego. El asesinato de Martin Luther King Jr el 4 de abril de 1968 enciende la mecha del descontento cuando en el aire soplan rebeldía, descontento y hedonismo juvenil. Elaine Brown, dirigente del BPP, escribió en sus memorias, A Taste of Power (Una probada de poder, 1995), que la muerte de King Jr ‘‘desató el mayor levantamiento masivo de gente negra en la historia de Estados Unidos, en más de cien ciudades: la no violencia había muerto”.

Las Panteras Negras no eran un grupo de ofensiva. El Verano del Amor (1967) con epicentro en Los Ángeles y San Francisco no fue sólo un fenómeno vecino. Tampoco el Movimiento por la Libertad de Expresión (Free Speech Movement) en Berkeley y San Francisco en 1968. La nueva organización negra mostró una apertura inusual a ‘‘los blancos”. Compartían el rechazo a la guerra de Vietnam. En sus 10 Puntos, el BPP ya decía: ‘‘No lucharemos ni mataremos a otras gentes de color en el mundo quienes, como los negros, son víctimas del gobierno racista blanco de Estados Unidos”. Iban más lejos: ‘‘Nos protegeremos de la fuerza y la violencia de la policía racista y el ejército racista por todos los medios necesa