Trump consuela a víctimas del odio antisemita que él mismo nutre

October 30, 2018 - por

Trump consuela a víctimas del odio antisemita que él mismo nutre

Oración afuera de la sinagoga de Pittsburgh, donde fueron asesinadas once personas. Foto Afp.

Nueva York.

El presidente Donald Trump viajó a Pittsburgh para consolar a los familiares de las víctimas de la violencia antisemita y antimigrante que el mismo mandatario ha nutrido desafiando así mensajes de líderes judíos contra su visita y denuncias de una amplia gama de organizaciones sociales de defensa de derechos civiles y de los inmigrantes.

Antes de partir, Trump continuó su ofensiva antimigrante -después de ordenar el envío de más de 5 mil tropas a la frontera- anunciando su intención de emitir una orden ejecutiva para anular el derecho constitucional a la nacionalidad de hijos de inmigrantes indocumentados que nacen en este país, anuncio que fue interpretado como otra maniobra con más fines políticos que legales justo a una semana de las elecciones intermedias que determinarán el control del Congreso.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) emitió un comunicado afirmando que “esto es un intento abiertamente inconstitucional para abanicar las almas de odio antimigrante en los días previos a la elección”.

El alcalde de la ciudad de Pittsburgh, Bill Peduto, había solicitado que la Casa Blanca escuchara a las familias y postergara la visita hasta después de los funerales para no desviar la atención sobre las víctimas y hoy rehusó aparecer junto con Trump. La familia de una de las víctimas de la masacre se negó al ofrecimiento de una visita con el presidente como resultado de los comentarios “inapropiados” del mandatario.

Por cierto, varios líderes políticos de ambos partidos decidieron no acompañar a Trump en su visita, incluyendo a los dirigentes republicanos de ambas cámaras (el senador Mitch McConnell y el representante Paul Ryan) ni los líderes de la minoría demócrata.

El peor ataque antisemita en la historia de Estados Unidos ocurrido luego de una semana en que se llevó a cabo el peor atentado de asesinato político en la historia del país con el envío de por lo menos 14 artefactos explosivos a figuras política nacionales incluyendo ex presidentes, vicepresidentes, legisladores y jefes de inteligencia, ha descarrilado la estrategia electoral del presidente y sus aliados.

Trump ha empleado la “amenaza” de la inmigración indocumentada como eje de esta elección, junto sus advertencias contra “socialistas” y los medios “enemigos del pueblo”, pero esto fue interrumpido por los ataques reales de “terroristas” estadunidenses ultraderechistas motivados por la retórica del presidente contra otros estadunidenses.

Ante eso, se intensificó el debate sobre la relación entre la retórica del presidente y los actos de violencia, Trump ha buscado culpar a los medios por el “odio” y la “hostilidad” y ha insistido en continuar con su estrategia electoral antimigrante a pesar de que el sábado, Robert Bowers ingresó a una sinagoga y mató a 11 feligreses motivado justo por la retórica incendiaria del presidente y sus aliados sobre la “invasión” de una caravana de inmigrantes centroamericanos supuestamente apoyada y financiada por judíos.

Mientras tanto, el presidente y su esposa Melania arribaron a Pittsburgh esta tarde donde acudieron a la sinagoga Árbol de Vida sitio de la masacre del sábado, acompañados por su hija Ivanka y su esposo Jared Kushner, que aparentemente sirvieron de escudos judíos para un mandatario apoyado en parte por una base abiertamente antisemita.

Unos centenares de manifestantes se sentaron en medio de una calle cerca de la sinagoga y se voltearon para darle la espalda mientras estaba ahí, reportó el Washington Post.

Mientras procedían los primeros funerales de las 11 víctimas, el presidente visitó un hospital donde están internados algunos de los heridos.

Pero al mismo tiempo, surgió otra controversia sobre el antisemitismo del propio régimen cuando se difundió un video y reportajes sobre un mitin electoral en Michigan, donde el vicepresidente Mike Pence oraba por las víctimas de la sinagoga junto con un líder de algo llamado una “sinagoga Mesiánica”, una secta cristiana evangélica que busca que los judíos acepten a Jesús como el Mesías.

Guerra antimigrante

Trump, insistiendo en que el tema migratorio es clave para preservar el control republicano del Congreso en las elecciones del 6 de noviembre, afirmó que está contemplando emitir una orden ejecutiva para revocar una cláusula de la 14a Enmienda de la Constitución -aprobada hace unos 150 años como triunfo del movimiento abolicionista poco después de la Guerra Civil- que establece que los nacidos aquí automáticamente tienen la ciudadanía estadunidense.

Sectores ultraconservadores antimigrantes que acusan que los inmigrantes llegan a este país con el objetivo de que sus hijos nazcan aquí para ser ciudadanos -algo que llaman “bebés de ancla”- han insistido durante décadas en que esta cláusula está mal interpretada y que este derecho es sólo para hijos de ciudadanos.

En una entrevista exclusiva con Axios donde sorprendió con su posible propuesta, Trump afirmó -falsamente- que “somos el único país en el mundo donde una persona ingresó y da luz a un bebé, y ese bebé es esencialmente un ciudadano de Estados Unidos… Es ridículo, ridículo, y tiene que acabarse”. Más de 30 países, la mayoría en las Américas incluyendo México y Canadá, ofrecen el mismo derecho a la nacionalidad y/o ciudadanía para los que nacen en sus territorios.

Hoy expertos legales, hasta un juez nombrado por Trump a su puesto, indicaron que tal iniciativa sería confrontada de inmediato en los tribunales ya que un amplio consenso es que el presidente no puede modificar una cláusula de la Constitución con una orden ejecutiva.

Incluso, el presidente de la cámara baja, el representante republicano Paul Ryan, en una movida inusual, se apartó del presidente en torno a este tema afirmando que “no se puede acabar con el derecho a la ciudadanía por nacimiento con una orden ejecutiva”.

Por lo tanto, casi todos entendieron que esto fue una declaración con fines políticos como parte de la estrategia de animar a las bases trumpianas para las elecciones intermedias a través de una ofensiva antimigrante.

Trump también anunció de sorpresa en entrevista con Fox News que todo solicitante de asilo que ingrese de manera “ilegal” a Estados Unidos desde México será colocado en lo que llamó nuevas “ciudades de carpas” donde serán encarcelados hasta que sus casos sean resueltos por los tribunales. Advirtió que “cuando los capturemos no los soltaremos”. Mientras afirmaba esto, se contradijo, afirmando que “no les vamos a permitir entrar al país”, ya que para eso está enviado a otros 5 mil militares.

Mientras tanto, un líder religioso comentó a La Jornada que los inmigrantes su comunidad ahora no sólo temen que llegue la migra a sus hogares, escuelas y trabajos, sino que ahora están asustados hasta de ir a sus iglesias por si llega un ultraderechista armado inspirado por Trump.

Este miércoles es Halloween, y la portada del New Yorker resume el momento: una caricatura de Trump sonriendo caminando por una calle mientras personas disfrazadas para asustar corren huyendo de él -el cartón se titula “Boo”.