Trump podría enfrentar hasta la prisión después del 20 de enero, cuando pierde la inmunidad, afirma The New York Times

November 13, 2020 - por

Trump podría enfrentar hasta la prisión después del 20 de enero, cuando pierde la inmunidad, afirma The New York Times

Trump ha sostenido que la investigación del fiscal de distrito, Cyrus R. Vance Jr., un demócrata, tiene motivaciones políticas. Foto: Evan Vucci, AP

El mandatario abandonará la Casa Blanca en medio de llamados para que enfrente cargos criminales y críticas estridentes de la izquierda de que ha evadido cualquier consecuencia legal por su conducta a lo largo de los años. El fiscal de distrito de NY, Cyrus R. Vance Jr., puede descubrir delitos y llevarlo ante la justicia sobre negocios familiares, prácticas e impuestos.

Washington

Donald Trump perderá la inmunidad el 20 de enero próximo. Ese día debe devolver la Casa Blanca a quien lo sucede y perderá la protección constitucional contra el enjuiciamiento otorgada para un Presidente en ejercicio en Estados Unidos.

“Después del 20 de enero, Trump, que se ha negado a ceder y está luchando por conservar su cargo, será más vulnerable que nunca a una investigación pendiente del gran jurado por parte del fiscal de distrito de Manhattan sobre el negocio familiar del Presidente y sus prácticas, como así como sus impuestos”, cuentan William K. Rashbaum y Benjamin Weiser en The New York Times.

“La pesquisa de dos años, la única investigación criminal activa conocida de Trump, se ha estancado desde el otoño pasado, cuando el Presidente demandó para bloquear una citación para sus declaraciones de impuestos y otros registros, una amarga disputa que por segunda vez tiene lugar la Corte Suprema de Estados Unidos. Se espera un fallo pronto”.

Trump ha sostenido que la investigación del fiscal de distrito, Cyrus R. Vance Jr., un demócrata, tiene motivaciones políticas. Pero si la Corte Suprema de Estados Unidos dictamina que Vance tiene derecho a los registros y descubre posibles delitos, Trump “podría enfrentarse a un ajuste de cuentas con las fuerzas del orden, lo que inflamaría aún más las tensiones políticas y plantea el alarmante espectro de una condena penal o incluso de prisión para un expresidente”.

“La investigación del fiscal de distrito sobre un Presidente en funciones ha adquirido una importancia aún mayor porque el uso de Trump de su poder presidencial (perdonando a sus allegados acusados de delitos federales) sugiere que hará un uso liberal de la pluma de perdón en nombre de sus asociados miembros de su familia e incluso él mismo, como afirmó tener derecho a hacer”, agrega el Times. “Pero su poder de perdón no se extiende a los delitos estatales, como las posibles violaciones que está investigando la oficina del Vance”.

La investigación de Vance podría adquirir una importancia enorme si la administración entrante de Joe Biden, al tratar de unificar el país y evitar la apariencia de represalias contra Trump, se aleja de nuevas investigaciones federales. Tal movimiento no obligaría al fiscal de distrito, un funcionario estatal electo independiente. Los abogados de Vance reconocieron durante la disputa judicial por la citación que la Constitución les prohíbe enjuiciar a un Presidente mientras esté en el cargo, pero el fiscal de distrito no ha dicho nada sobre lo que podría suceder una vez que Trump abandone la Casa Blanca.

“Es probable que las acciones de Vance en los próximos meses lo sometan a un escrutinio político cada vez mayor. Trump abandonará la Casa Blanca en medio de llamados para que enfrente cargos criminales y críticas estridentes de la izquierda de que ha evadido cualquier consecuencia legal por su conducta a lo largo de los años. Por un lado, Vance podría enfrentarse a presiones para que abandone cualquier cargo que permita al país avanzar después de unas polémicas elecciones presidenciales. Por otro lado, el fiscal de distrito fue duramente criticado por su decisión de 2012 de no buscar una acusación contra los hijos de Trump, Ivanka Trump y Donald J. Trump Jr., luego de que fueran acusados de engañar a los inversores en un proyecto de condo-hotel”, explican William K. Rashbaum y Benjamin Weiser.

RESPALDO REPUBLICANO

Los republicanos más influyentes en Washington mantuvieron el jueves su firme respaldo a Trump y sus acusaciones infundadas de fraude electoral, pero algunos líderes republicanos en otras partes del país se distanciaron del mandatario y expresaron que es momento de que el Gobierno trate a Joe Biden como el Presidente electo que es. El Gobernador de Nueva Hampshire, Chris Sununu, quien respaldó la reelección de Trump, se convirtió en el más reciente funcionario republicano en decir lo que el mandatario y sus aliados se niegan a aceptar.

El Gobernador republicano admitió que la ventaja de Biden “aumenta día con día” y que las opciones legales de Trump se están disipando. “Joe Biden es el Presidente electo, y creo, como la mayoría de los estadounidenses, que prestará juramento en enero”, dijo Sununu a los reporteros al insistir en que no hubo fraude en su estado, en el que Biden ganó fácilmente. Sus declaraciones significan un marcado distanciamiento de la abrumadora mayoría de funcionarios republicanos que aún se niegan a aceptar públicamente la victoria de Biden.

Dicha resistencia ha complicado las labores de Biden de encabezar una transición, al privarlo de los fondos y recursos que generalmente se le otorgan a un Gobierno entrante. Preocupados por las implicaciones de seguridad nacional que significan esos obstáculos, algunos republicanos comienzan a decir que Biden al menos debería tener acceso a reportes de inteligencia a fin de que tenga la información más completa posible sobre las amenazas que enfrenta el país al momento de que asuma el cargo.

“Pienso —especialmente en cuanto a informes confidenciales— que la respuesta es sí”, dijo el republicano de mayor antigüedad en el Senado, Chuck Grassley. Es un comentario similar a los de los senadores Lindsey Graaham y James Lankford, entre otros colegas republicanos. Sin embargo, Grassley también dijo que no hay motivo para que Biden tenga acceso pleno de transición, apegándose a una postura adoptada durante las disputadas elecciones de 2000 y que posteriormente fue descrita como una deficiencia de seguridad nacional en los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Los republicanos dispuestos a distanciarse públicamente de los intentos sin precedente de Trump de socavar el proceso electoral siguen siendo una minoría sumamente pequeña. Hasta la tarde del jueves apenas un puñado de los 53 senadores y 5 de los 28 gobernadores republicanos han reconocido a Biden como presidente electo. Muchos aliados de Trump en Washington no ven un camino hacia la victoria de Trump, pero siguen temerosos de irritar al Presidente saliente —o a sus simpatizantes—, en especial con el control del Senado aún por decidirse. Trump obtuvo un récord de 72 millones de votos en la elección presidencial, cifra que despedazó la marca previa, pero de igual forma quedó cinco millones de votos detrás de Biden.

Líderes republicanos creen que necesitan mantener a Trump y a sus simpatizantes contentos e involucrados de cara a la segunda ronda electoral en Georgia, que determinará qué partido logra la mayoría en el Senado federal. Posiblemente esa sea la razón por la que, a pesar de la abrumadora evidencia del triunfo de Biden, la dirigencia republicana sigue respaldando los señalamientos del Presidente incluso en momentos en que pierde un creciente número de impugnaciones. El líder republicano Kevin McCarthy insinuó el jueves que Biden no necesita de los reportes de inteligencia debido a que Trump podría permanecer en la presidencia el próximo año.

“Él no es actualmente nuestro presidente, no sé si lo sea el 20 de enero, pero sea quien sea recibirá la información”, dijo McCarthy en referencia a Biden. La victoria de Biden no está en duda. Ha conseguido más de los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para ocupar la Presidencia