Una cumbre de la Unión Europea sin acuerdo: “La clave de la movilización de recursos es la banca”

June 20, 2020 - por

Una cumbre de la Unión Europea sin acuerdo: “La clave de la movilización de recursos es la banca”

Pedro Sánchez, jefe del gobierno ibero.

La videoconferencia de jefes de Estado y de Gobierno se salda sin acuerdo y sólo con el propósito de reanudar las conversaciones en julio. Pese a que la arquitectura del plan de reconstrucción parece asumida, el monto total, sus condiciones y la fecha de habilitación de la ayuda dividen a una UE donde el sentido ideológico y geográfico se mezclan.

La cumbre telemática de jefes de Estado y de Gobierno convocada por la Comisión Europea ha acabado sin acuerdo. La discusión, en torno a las cuatro horas de duración, ha dejado patente la división de opiniones existente acerca no tanto de la arquitectura del plan de ayuda como de las condiciones en que se va a distribuir.

El encuentro virtual ha escenificado la dificultad para llegar a un consenso sobre el tamaño final de las ayudas, su procedencia, sus destinatarios y el momento en que se asignarán. En principio, los países del sur, como España o Italia, se perfilan como los principales receptores, dado que han resultado especialmente afectados por la pandemia de coronavirus. El país ibérico podría recibir 140.446 millones de euros en dos tramos; el grueso (77.324 millones) mediante transferencias directas, y el resto a través de préstamos. En términos totales, España sería la beneficiaria del 20% del plan de ayuda.Recordamos que la base de lo que ha empezado a negociarse está conformada por un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros, de los cuales 500.000 millones se destinarán a subsidios a fondo perdido y el resto a préstamos. El fondo lleva por nombre Next Generation EU y para financiarlo el órgano que dirige Ursula von der Leyen emitirá deuda y se dirigirá a los mercados.

Un primer asalto

El parco resultado de la reunión deja una cierta sensación de decepción. En cierto modo, no puede ser de otra forma, por cuanto la de hoy es solo la primera de una serie de cumbres a alto nivel que habrán de celebrarse hasta dar con los consensos necesarios.

“Hay una perspectiva que se omite por completo en las soluciones que se están arbitrando”, declara a Sputnik el economista Fernando Luengo, autor del blog Otra Economía, “y es que estamos en el comienzo de un proceso largo y complejo, porque tiene que aprobarse por unanimidad y entrará en vigor en el segundo semestre de 2021 y a lo largo de 2022, aunque es ahora cuando hay que actuar”. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE) exhortó a los líderes europeos reunidos a llegar a un acuerdo para estimular la economía, pues de lo contrario los mercados financieros quedarán afectados. Al respecto, este profesor de Economía Aplicada subraya que “en el debate, siempre merodea el enorme papel de la banca, pero no se explicita”.

“En el diseño europeo la clave de la movilización de recursos es la banca. La UE tiene un presupuesto comunitario del 1% porque el grueso de la financiación no se mueve a través del presupuesto, sino a través de los mercados de capitales. Y la banca es beneficiaria del endeudamiento enorme de los Estados, que aporta el capital”, afirma Luengo.

Las condiciones de los futuros préstamos siguen siendo el verdadero caballo de batalla entre los países miembros. Anteriormente, el Eurogrupo ya aprobó en abril un primer paquete de ayuda de 540.000 millones de euros a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE, con 240.000 millones), el seguro comunitario de desempleo SURE (otros 100.000) para financiar los ERTEs, y una línea de crédito con 200.000 millones más a través del Banco Europeo de Inversiones.

¿División geográfica o ideológica?

Los llamados países del norte o países frugales, en boca del ministro de Economía holandés, Wopke Hoekstra, ya protagonizaron en abril una agria polémica por su feroz oposición a mutualizar cualquier plan de ayuda.

Podría pensarse que al bloque de países reticentes a desligar la ayuda de toda condicionalidad les caracteriza un credo político semejante. Nada eso. Dinamarca y Suecia cuentan con gobiernos socialistas, el primer ministro de Países Bajos es liberal y Austria está gobernada por un conservador perteneciente a la familia popular. Pero ninguno de los cuatro desea ampliar el presupuesto comunitario para el ejercicio de 2021-2027. Y, sobre todo, se oponen a que la base del fondo de recuperación la conformen las ayudas.

Por una parte, el Gobierno del socialista Pedro Sánchez tiene y tendrá complicado llegar a un acuerdo con sus teóricos correligionarios daneses y suecos, quienes parecen gobernarse por otros principios. “Ellos piensan que tienen un margen fiscal por haber hecho en su momento políticas de austeridad y ahorro, mientras que los países meridionales, según ellos, nos hemos dedicado a despilfarrar sin haber hecho reformas estructurales. Gobierne quien gobierne, existe esa percepción”, asegura el profesor Luengo. “Por eso no entienden que tengan que asumir una deuda mancomunada, que es el problema fundamental, pues significa que todos asumen el riesgo y todos pagan”.

Esto crea algunas suspicacias en el seno del grupo socialista del Europarlamento, que en principio aboga por un fondo de recuperación sin condicionalidad y compuesto de subvenciones. Tampoco parece que la adscripción nacional y los intereses patrios basten para adherirse a esta arquitectura de la ayuda, pues en España el opositor Partido Popular (PP) busca alinearse con las posiciones de los países del norte, partidarios de prestar dinero bajo un estricto control condicionado. Por tal motivo, el Gobierno español acusa al PP de ejercer en Bruselas una política antipatriótica. Por su parte, Dolors Montserrat, jefa de la delegación de los populares en Bruselas, asegura que su partido “defiende con lealtad los intereses de los españoles en Europa”, si bien matiza que toda ayuda “debe de ir acompañada de responsabilidad con un paquete de reformas ambiciosas”. En su opinión, el anterior Gobierno del PP acometió reformas que ayudaron a “impulsar la economía” y a crear “tres millones de empleos”.”La posición del PP yo la enmarcaría dentro de una operación de acoso y derribo del Gobierno para sacar a Unidas Podemos de él. Y en esa estrategia todo vale. En ese contexto donde hay que situar la política del PP en Europa”, advierte Fernando Luengo. “Pero librar una batalla contra esos recursos con el argumento de que van a ser utilizados para desarrollar un programa de izquierdas es una salvajada“, dice este profesor de la Universidad Complutense de Madrid, que inscribe esta actitud dentro de una estrategia que cuenta con el apoyo de “fuerzas económicas que han puesto plazo al Gobierno”.

“Pero por otra parte”, añade, “no se discute la necesidad de la ayuda, pues las élites económicas europeas son conscientes de que el problema que estamos viviendo pone contra las cuerdas al capitalismo y al propio proyecto europeo”.

Las dificultades de España

La cumbre ha supuesto una primera toma de contacto entre las posiciones enfrentadas. Las declaraciones del canciller de Austria, Sebastian Kurz, tal vez han sido el mejor resumen para hacerse una composición de lugar de las cuestiones que habrán de litigar los países del sur para lograr que el dinero fluya sin trabas.

“El fondo de reconstrucción no debe ser una unión de deuda permanente; debe haber un límite de tiempo claro. También es necesario discutir en qué se gasta el dinero, cómo se distribuye y a qué condiciones se debe vincular la ayuda”, ha dicho.

“Va a haber condicionalidad”, asume Fernando Luengo, “porque los Gobiernos van a tener que presentar un programa que tendrá que ser aprobado por el Semestre Europeo”. Es en este marco donde se coordinan las políticas económicas y presupuestarias, donde se consignará la recepción de los fondos y el compromiso de realizar algo a cambio.

“Lo que no va a haber es la misma condicionalidad que había con el MEDE”, puntualiza, “no vendrán los famosos hombres de negro que venían aquí en la anterior crisis a pasar revista, una cosa casi obscena”. Las condiciones serán de tipo macroeconómico y estructural. “Los países del norte convendrán con los 750.000 millones, pero habrá que ver cómo se reparten, asignan y utilizan”, señala.

El propósito verde

El presidente del Ejecutivo español no ha hecho declaraciones al término de la cumbre telemática. En un comunicado facilitado por su servicio de Prensa, Pedro Sánchez se ha referido al paquete de medidas, el cual “presenta una oportunidad para transformar y reformar las economías europeas, acelerando su digitalización y reforzando la Green economy”.

Según el Gobierno, al albur de la recuperación se pretende “sentar las bases para una economía europea más resiliente”. “Es muy posible que el plan de la Comisión Europea sea rectificado”, comenta al respecto Fernando Luengo, quien considera que ayudar a las empresas es una cosa y regalarles recursos públicos otra. “¿A cambio de qué? ¿Transición ecológica y mantener los puestos de trabajo?” Este economista duda de que la apuesta por una economía verde llegue a buen término. “La ayuda masiva a la industria del automóvil no va en esa dirección, por ejemplo”, recuerda. “Y el BCE está comprando bonos de grandes corporaciones que son fosilistas, que queman petróleo, los mayores contaminadores del planeta”.  “Si les compras bonos y reduces las exigencias, los entregas y recibes dinero limpio, pero eso no tiene nada que ver con la transición ecológica, es lo contrario”.

“Hay mucha propaganda”, afirma. “La transición verde no puede ser un punto y seguido y dar privilegios a las grandes corporaciones. Es que no hay que reconstruir lo que había, el término reconstrucción invita a la confusión. No podemos reconstruir lo que ya había, se trata de hacer otra cosa. El plan verde de la presidenta de la Comisión Europea no está a la altura, como tampoco lo estaba el Acuerdo de París, que desde que se firmó han aumentado las emisiones tóxicas de carbono”, concluye Fernando Luengo.