Video: Con un neoliberalismo moribundo, necesaria la intervención del Estado para el cumplimiento de su responsabilidad social. ¡Basta de hipocrecías!: AMLO

May 3, 2020 - por

Video: Con un neoliberalismo moribundo, necesaria la intervención del Estado para el cumplimiento de su responsabilidad social. ¡Basta de hipocrecías!: AMLO

En Palacio Nacional.

Con el neoliberalismo en fase terminal por la infección planetaria de CIVOD-19, se necesita  mayor intervención del Estado en el cumplimiento de su responsabilidad social y nuevas formas de convivencia política, económica y social.  Sólo así se garantizarán derechos básicos y universales a la salud, a la alimentación, a la educación, al trabajo, a la vivienda, a la cultura y al deporte. Es una pandemia que deja una economía dislocada y severamente disminuida. No más un modelo privatizador que genera riqueza sin bienestar popular, manifestó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Al Estado le corresponde atemperar las desigualdades sociales. No es posible seguir desplazando la justicia social de la agenda de los gobiernos. No es jugar limpio utilizar al Estado para defender intereses particulares y procurar desvanecerlo cuando se trata del beneficio de las mayorías”, expuso para de inmediato resaltar:

“No es lícito ni ético defender la facultad del Estado para rescatar empresas e instituciones financieras en quiebra y considerarlo una carga cuando se trata de promover el bienestar de los más desfavorecidos. Basta de hipocrecías”.

López Obrador escribió el texto “Algunas lecciones de la pandemia COVID-19” en el que resalta que es tiempo de plantearse nuevas formas de convivencia política económica y social, haciendo a un lado, en definitiva, el enfoque mercantilista, individualista y de poca solidaridad que ha sido predominante en las últimas cuatro décadas.

Indicó que la reconstrucción mundial debe tener la premisa de que el progreso sin justicia es retroceso y que la modernidad debe forjarse desde abajo y para todos.

“Tal vez ese “abajo”, marginado y desdeñado por las mentalidades tecnocráticas tenga algo que  enseñarnos;  quizá los modelos de convivencia comunitarios que han sido vistos como un problema desde la ideología de la “modernidad” neoliberal estén en realidad llenos de soluciones”, planteó.

El tabasqueño destaca ocho lecciones de  la pandemia mundial, que ha acreditado la fase terminal del  modelo neoliberal depredador, concentrador de la riqueza, al que no le importa el bienestar de la gente ni el daño que ocasiona al medio ambiente y a la salud de los pueblos.

Asimismo, hizo notar que es necesario reconsiderar los parámetros que se han utilizado para medir el bienestar y el desarrollo de los pueblos y naciones y reorientar la reconstrucción mundial con la premisa de que el progreso sin justicia es retroceso y que la modernidad debe forjarse desde abajo y para todos.

López Obrador señaló la urgencia de desechar las recetas de siempre propuestas por organismos financieros internacionales, supuestamente orientadas a revertir crisis recurrentes pero, que en los hechos, provocan nuevos ciclos de concentración de la riqueza, nuevas espirales de corrupción, crecimiento de la desigualdad, ensanchamiento de los abismos sociales entre las regiones y entre lo urbano y lo rural y, a la postre, un agravamiento de los fenómenos de la desigualdad, desintegración social, migración, marginación y miseria.

Dijo que así quedó demostrado, por desgracia, en México a raíz de las privatizaciones a rajatabla y el rescate de grandes fortunas que se selló con el Fobaproa en 1998.

El mandatario demanda la reconversión de los organismos económicos y financieros internacionales -como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano del Desarrollo, la Organización y la Cooperación para el Desarrollo Económico, el Grupo de los 20, entre otros-en verdaderos promotores de la cooperación para el desarrollo y el bienestar de los pueblos y las naciones.

En otro punto de su declaración, López Obrador pide procurar que las ideas y las acciones de los gobiernos del mundo se guíen por principios humanitarios más que por intereses económicos, personales, de grupos o de potencias, por legítimos que sean.

LOS OCHO PUNTOS

Estos son los ocho puntos precisados por el Presidente que pretenden orientar sobre la crisis de salud global:

  1. Fortalecimiento de los servicios de salud y concebir a esta como un derecho humano.
  2. Atención de la diabetes, hipertensión y obesidad desde un enfoque preventivo.
  3. Regulación del monopolio y el lucro en el abastecimiento mundial de alimentos, medicamentos y equipos hospitalarios.
  4. Convocatoria de la OMS y la ONU para la creación de vacunas contra COVID-19.
  5. Responsabilidad del Estado para atemperar las desigualdades sociales y garantizar derechos básicos y universales.
  6. Fortalecimiento de la familia y valores culturales, morales y espirituales.
  7. Reconversión de organismos financieros y económicos internacionales en verdaderos promotores de la cooperación para el desarrollo y el bienestar de los pueblos y naciones.
  8. Principios humanitarios, de paz, justicia, igualdad, libertad, democracia y libertad como principios que guíen las acciones de los gobiernos de los países.

PRIVATIZACION DAÑINA

“No a la violencia ni a las guerras de ninguna índole, no al predominio de grupos de presión o a intereses creados, no a la desigualdad, al racismo, a las dictaduras, sí a l a paz, a la justicia, a la igualdad, a la libertad, a la democracia y al bienestar”, expuso.

Inicialmente, destacó que es un hecho que durante el neoliberalismo, los sistemas de salud pública no se consideraron prioritarios en la mayoría de los gobiernos de cualquier tendencia política o ideológica del mundo.

Recordó que en México la consigna era privatizar la educación  y los gobiernos dejaron sin presupuesto a las universidades públicas que optaron por rechazar a quienes buscaban ingresar a las escuelas de nivel superior con el engaño de que no pasaban el examen de admisión.

“Por esta causa, en un país de pobres, muchos jóvenes que no podían pagar colegiaturas en escuelas particulares se quedaron sin estudiar; con ello no sólo se violentó el derecho a la educación sino que nos dejaron a todos sin los médicos y la enfermeras suficiente spara atender las necesidades sanitarias nacionales”, dijo.

Pero quizá, agregó, la indiferencia o la irresponsabilidad mayor de los gobiernos que ha dejado al descubierto el coronavirus es la desatención, por décadas, de las enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, obesidad y padecimientos renales, acrecentadas como consecuencia del consumo de productos alimenticios industrializados denominados “chatarra” y a la ausencia de educación nutricional y de fomento al ejercicio físico y a las actividades deportivas.

Dijo que la pandemia ha demostrado en México que las más afectados son aquellos con enfernedades crónicas, inclusive este grupo de población está resultando más dañado que los adultos de mayor edad. Hasta ahora, agregó, el 55% de los fallecidos padecía de hipertensión, diabetes y obesidad.

Igualmente, destacó que otra falla que ha quedado de manifiesto es la poca solidaridad en el mundo para adquirir equipos y medicamentos para la salud. “La especulación y el lucro en este aspecto ha llegado a niveles vergonzosos. Un ventilador que antes del COVID-19 costaba en promedio 10 mil dólares, ahora se vende hasta en 100 mil dólares y lo peor es que, debido a la escasez, hay acaparamiento tanto de los gobiernos como de las empresas productoras.

Celebró que por razones aún no explicables, hasta ahora la pandmeia no haya afectado al continente africano con la misma intensidad que en otras regiones.

López Obrador se refirió al daño económico del COVID-19 al mundo. De acuerdo a los probnósticos, dijo, todos los países reducirán su crecimiento en 7 por ciento en promedio y sólo India y China crecerán 1.6% y 1.2%, respectivamente, lo cual en el caso de éste último país, es insólito, luego de más de 40 años consecutivos de progreso material.

Destacó que la falta de acuerdo de los países productores de petróleo para no saturar el mercado causó el desplome de precios y agravó la situación económica y financiera. “La vulnerabilidad de la economía global está a la cista y cualquier fenómeno natural, epidemia o conflicto puede llevarla al desastre”, subrayó.