¿Donald Trump, al borde del abismo?

August 27, 2018 - por

¿Donald Trump, al borde del abismo?

Manifestantes saludan a la caravana del presidente estadunidense Donald Trump, afuera del Trump National Golf Club. Foto por Brendan Smialowski / AF

En una cierta perspectiva, por ejemplo desde México, y a fuerza de reincidir en brutalidades inadmisibles para el sistema jurídico de su país, Donald Trump pareciera que está al borde del precipicio. Y lo está realmente salvo que tiene todavía un número de partidarios suyos que hacen políticamente difícil la operación, a pesar de que sin duda crece también cada día el número de sus críticos y opositores.
Michel Cohen escribió recientemente en el New York Times: “cuando los políticos y sus partidarios violan sistemáticamente las reglas de la ética y de las campañas electorales sólo dos medidas puede detenerlos: una intervención legal o una catástrofe política”.
Pudiera avanzarse ampliamente en la pruebas, no difíciles, de las acusaciones a Trump por una corrupción política que fue creciendo por años y que ahora hizo explosión con el Presidente. La cuestión, sin embargo, es que para la opinión pública más generalizada lo importante es fortalecer las instituciones que garanticen el manejo limpio de la política, más que focalizar el tema en un individuo.
Debemos aceptar, sin embargo, que los dos enfoques son vigentes y que pueden conducir a un juicio político al Presidente, al mismo tiempo que se fortalece el Estado en su conjunto en contra de la corrupción. También está en la cuerda floja además del futuro de la Casa Blanca a la que puede alcanzar el destino (Watergate) con Trump adentro.
El hecho es que el sistema político de Estados Unidos está otra vez bajo revisión, que puede abarcar las dos puntas: la personal, que al menos comprendería también a Michael Cohen y a Paul Manafort, que la semana pasada se declararon culpables en ocho acusaciones, de sus bancos, de fraude electoral y de otras violaciones criminales. Sin embargo, debe decirse que las acciones ilegales del exjefe de campaña y del exabogado personal de Trump se quedan muy cortas ante algunas acciones que van a proponer para ser discutidas miembros distinguidos del partido demócrata, como la propuesta que se ha elaborado en torno a la potencial candidato a la presidencia la senadora Elizabeth Warren, demócrata de Massachusetts, que comprendería una verdadera revolución legal y democrática en muchos aspectos del Estado norteamericano.
De hecho los demócratas han constituido ya una Task Force Democrática, que se plantea como objetivos próximos conquistar la mayoría en la Cámara de Representantes o en el Senado, o en ambas cámaras a la vez. Y han reconocido que se papel va mucho más allá de las críticas a la administración Tump y a sus abusos “eticos, y que lo importante es ahora actuar para restaurar la responsabilidad (accountability)  de los agentes gubernamentales a todos los niveles, El clima es apropiado para ello, ya que evoca el de los años 1970 cuando se desarrolló el Watergate con la expulsión de Nixon. No por nada el slogan más repetido por los demócratas en las actuales campañas electorales es el de “Fix Democracy Now”.
Por lo demás, se ha dicho con insistencia que el aspecto legal más peligroso para Donald Trump es el que tiene que ver “con los asuntos personales y negocios, ya que están en manos de fiscales federales y no dependen de la indagatoria liderada por Mueller, supuestamente hombre de confianza de Trump…, Y el hecho de que estas pesquisas en combinación están preocupando cada vez más a los aliados de Trump, ya que continúa intensificándose el peligro legal para el presidente al tiempo que podría enfrentar un jaque político si los demócratas logran romper el control republicano del Congreso en las próximas elecciones intermedias de noviembre”.
Me doy cuenta ahora del relativo paralelismo en los casos de Donald Trump y Andrés Manuel López Obtador, en algunos aspectos y a pesar de sus diferencias radicales. Trump habría dicho hace algunos días: “En México prefiero tratar con el radical que tiene muchas virtudes que con el capitalista”. Bueno, ya veremos, el hecho es que en los dos países parece haber el mismo rechazo a la situación imperante, el mismo repudio al establishment impuesto por la corrupción.